Metrocrónica # 19: "dese-ARTE"

Cada milímetro, cada neurona haciendo sinápsis, cada minúsculo espacio de este absurdo universo, cada gota de sudor insistente, rebelde que desciende por tu frente, en expedición hacia tu musa, hacia tu pecho, hacia el punto de luz.

Rodeado, cercado, contraído, disminuído, todo resumido en sinónimos insuficientes para describir una sensación agónica, la de recordarte, la de los gemidos, la de tenerte, la de navegar en ti.
Carne trémula, miradas en fuga, labios expectantes. 

¿Donde estabas cuando estalló tanto dolor?

Ausencias y silencios marcados en el instante del encuentro, reproches silentes entremezclados con caricias nítidas y tú me miras. En el medio de la vorágine, me sientes, nos sentimos y tus labios vibran al ritmo de la agitación natural y ancestral de dos cuerpos, dos almas y dos universos en colisión, en dulce y ansioso choque constante y ruidoso.

Te miro intensamente.
En tu mirada encuentro la paz que perdí desde niño.
En tus brazos encuentro el hogar, la tierra prometida a Moisés.
Yo también he vagado por el desierto, buscándote, anhelando.
Pero fue entre tus piernas que encontré las respuestas, 
El misterio del pecado original,
Aún por resolver.
El castigo de Dios.


Estás aquí. No te olvido, no logro hacerlo, no quiero hacerlo.
Tu cabello cae suavemente y todo el dolor, toda la intriga, todo el miedo se resumen a dos pares de ojos
Que se escrutan, se estudian, se dominan...
A dos pares de labios que luchan por sobreponerse y sobrevivir a esta batalla incesante
Dos cuerpos que se enlazan, que se dominan, que luchan,
Que se necesitan, se buscan, se estrechan.

No te vayas. 
Deja que este momento sea eterno. 
Imagínate, imagíname, imagínanos. 
Desearte o el arte del deseo que se esconde en cada sonrisa pícara,
Tu cuerpo es mi lienzo,
Yo quiero ser el pintor del delirio,
El artista ingenuo del placer y del dolor confundidos.

Me pierdo en tus labios, al fin comprendo mi destino y no es otro que fundirme en este momento y desaparecer en la nada. 

Regresa cuando quieras, ven cuando tus aventuras y desventuras se acaben y quieras entender la epifanía ancestral. 

¿Ya logras olvidarme?

Esperaré siempre, acá,  en el medio de un vagón eterno, de la vida en ruedas e incesante, de la recurrencia, aprendiendo a dese-ARTE, el arte de desearte con la más grande certeza revelada.

"Estación Altamira"


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