Metrocrónica # 5: "El Sermón Subterráneo"
Cierto día, entre Propatria y Palo Verde, o entre Las Adjuntas o Zoológico y Zona Rental, entre La Rinconada y Plaza Venezuela, entre Las Flores y Los Ilustres...
Cierto día, cualquier día, el mismo hastío...
Cierto día, cualquier día, cierta persona, cualquier persona y una oración postmoderna... Y una plegaria irredenta y una oración terrenal y un ruego acallado en una multitud de voces y caras... En una multitud de ojos cansados y rostros deformes por la presión, el stress, la ira, la premura y la desvida...
Cierto día, cualquier día, entre lunes y sábado, cierta persona, cualquier persona de este valle cargado de emociones intensas... De muerte y perversión... De amor y lujuria... De tristeza y dolor...Sale un sermón inaudible e inteligible:
"Bienaventurados los que lloran pues nunca encontrarán consuelo en su hermano,
En su compañero de viaje de turno.
Bienaventurados los que sufren y sienten que su vida se agota sin más remedio
Que dejarla ir entre sus dedos pues su preocupación es fútil, inútil.
Bienaventurados los que gimen pues el cansancio carcome sus venas y corre sus entrañas
Pues al final de este tunel no habrá descanso, no está el Paraíso anhelado.
Bienaventurados los que creen haber encontrado el amor entre las líneas de este gran riel...
Pues nada es real, nada es cierto.
El amor es un sentimiento vano y vago cuyo expectro poco se deja ver.
Bienaventurados los que lloran, aquí, en la amargura de estas cuatro paredes rodantes,
Pues sus lágrimas no encontrarán consuelo ni un abrazo amigo.
Bienaventurados los heridos y maltratados de la vida por este tren incesante y complaciente
Pues nunca encontrarán el alívio anhelado, solo sal para las heridas.
Bienaventurados los que pierden
Pues ellos si comprenderán el verdadero y único sentido de la vida.
Bienaventurados los que entran, y los que salen también,
Pues ellos representan la larga letanía de un rosario de cuentas infructuoso,
Sin Dios.
Bienaventurados los que suben y bajan,
Pues ellos dominan a la perfección los sinsabores e incertezas de esta vida de a bordo.
Bienaventurados los que no pudieron comer antes de abordar,
Pues ellos podrán a ciencia exacta el valor de la palabra amistad.
Bienaventurados los que tienen sed,
Pues comprenderán a plenitud toda la carga semántica de un desierto.
Bienaventurados los que tienen consciencia,
Pues cada viaje, cada subida y cada bajada,
Les representa un martírio repetido, la misma rutina.
Bienaventurado esto, aquello y eso otro,
Porque son parte de un conjunto informe al que llamamos vida,
Al que llamamos Vida Contemporánea.
Bienaventurado tú que lees o que escuchas esta plegaria y este sermón
Y crees que Dios llegará como un súper héroe
Y cambiará esta podrida realidad,
Acabará con la decadencia,
Dará un alto a la barbarie,
Cerrará un ciclo,
Callarás
Ama a tu enemigo. No te ames a ti mismo. Pon la otra mejilla. No creas en el amor ni ninguna otra invención humana. Todo es vano, todo es etéreo, nada existe".
"Estación Chacao..."
Cierto día, cualquier día, el mismo hastío...
Cierto día, cualquier día, cierta persona, cualquier persona y una oración postmoderna... Y una plegaria irredenta y una oración terrenal y un ruego acallado en una multitud de voces y caras... En una multitud de ojos cansados y rostros deformes por la presión, el stress, la ira, la premura y la desvida...
Cierto día, cualquier día, entre lunes y sábado, cierta persona, cualquier persona de este valle cargado de emociones intensas... De muerte y perversión... De amor y lujuria... De tristeza y dolor...Sale un sermón inaudible e inteligible:
"Bienaventurados los que lloran pues nunca encontrarán consuelo en su hermano,
En su compañero de viaje de turno.
Bienaventurados los que sufren y sienten que su vida se agota sin más remedio
Que dejarla ir entre sus dedos pues su preocupación es fútil, inútil.
Bienaventurados los que gimen pues el cansancio carcome sus venas y corre sus entrañas
Pues al final de este tunel no habrá descanso, no está el Paraíso anhelado.
Bienaventurados los que creen haber encontrado el amor entre las líneas de este gran riel...
Pues nada es real, nada es cierto.
El amor es un sentimiento vano y vago cuyo expectro poco se deja ver.
Bienaventurados los que lloran, aquí, en la amargura de estas cuatro paredes rodantes,
Pues sus lágrimas no encontrarán consuelo ni un abrazo amigo.
Bienaventurados los heridos y maltratados de la vida por este tren incesante y complaciente
Pues nunca encontrarán el alívio anhelado, solo sal para las heridas.
Bienaventurados los que pierden
Pues ellos si comprenderán el verdadero y único sentido de la vida.
Bienaventurados los que entran, y los que salen también,
Pues ellos representan la larga letanía de un rosario de cuentas infructuoso,
Sin Dios.
Bienaventurados los que suben y bajan,
Pues ellos dominan a la perfección los sinsabores e incertezas de esta vida de a bordo.
Bienaventurados los que no pudieron comer antes de abordar,
Pues ellos podrán a ciencia exacta el valor de la palabra amistad.
Bienaventurados los que tienen sed,
Pues comprenderán a plenitud toda la carga semántica de un desierto.
Bienaventurados los que tienen consciencia,
Pues cada viaje, cada subida y cada bajada,
Les representa un martírio repetido, la misma rutina.
Bienaventurado esto, aquello y eso otro,
Porque son parte de un conjunto informe al que llamamos vida,
Al que llamamos Vida Contemporánea.
Bienaventurado tú que lees o que escuchas esta plegaria y este sermón
Y crees que Dios llegará como un súper héroe
Y cambiará esta podrida realidad,
Acabará con la decadencia,
Dará un alto a la barbarie,
Cerrará un ciclo,
Callarás
Ama a tu enemigo. No te ames a ti mismo. Pon la otra mejilla. No creas en el amor ni ninguna otra invención humana. Todo es vano, todo es etéreo, nada existe".
"Estación Chacao..."



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