Metrocrónica # 16: "Requiem"
Un dìa cualquiera, un elemento cualquiera, en este vaivén de elementos oxidados, de ruidos que se contraen, de la misma rutina, del mismo protocolo.
Voy de nuevo al pasillo intermedio donde supuestamente hay más espacio y jugamos al juego de pretender que se es más libre. Me acompaña un pasillo, dos jóvenes ebrios, una chica los acompaña. Hablan de amor: de relaciones fallidas, de relaciones perdidas, de relaciones posibles. Yo sigo con un pensamiento fijo.
"Queridos hermanos, estamos aquí para despedir a un amor. Estamos aquí para darle nuestro último adiós a...
Requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis.
Te decet hymnus
Deus, in Sion,
et tibi reddetur votum in Ierusalem.
Exaudi orationem meam;
ad te omnis caro veniet.
Requiem aeternam dona eis, Domine
et lux perpetua luceat eis."
¿Libre para qué? Libre para ser castigado, para ser ultrajado y señalado, libre para ser guiado y obligado, he aquí nuestra verdadera libertad. Libre, al menos debo hacer la salvedad, para pensar, soñar, delirar y despedir.
Ahhhhh, grito horroroso, grito doloroso, lágrimas en fuga, son sólo sal y agua, no morirás pues no muere quien ya no vive ni respira.
"Kyrie eleison.
Christe eleison.
Kyrie eleison".
Réquiem para este sentimiento, de vacío, de hastío y de pena...
¡Kyrie Eleison!
Réquiem para este ciclo repetido,
Réquiem para tus ojos,
Réquiem para tu sonrisa,
Réquiem para el amor.
¡Kyrie Eleison!
Requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis.
In memoria aeterna erit iustus,
ab auditione mala non timebit.
Aprendí a odiarte de la misma forma como te amé y aún te amo. Recuerdo esa sonrisa que me destroza, esa mirada profunda y latente, esos labios dulces que nunca quisiste darme a probar.
¡Kyrie Eleison!
Hubiese hecho todo por ti. Hubiese muerto por ti. Mi sangre era tuya si me la pedías.
En la profundidad de tus ojos me perdí mil veces, tus ojos café. En ellos aprendí que el dolor no existía y que la vida podía tener sentido.
Absolve, Domine,
animas omnium fidelium defunctorum
ab omni vínculo delictorum
et gratia tua illis succurente
mereantur evadere iudicium ultionis,
et lucis aeterne beatitudine perfrui.
¡Kyrie Eleison!
Réquiem para tu figura nítida
Y dominante,
Réquiem para esto que siento,
Réquiem para un dolor.
¡Kyrie Eleison!
Réquiem para la primavera que se apagaba en tu cabello,
Réquiem para la caída del sol,
Réquiem para las sonrisas,
Réquiem para tu mensaje oportuno.
Dies irae, dies illa
Solvet saeclum in favilla:
Teste David cum Sibylla.
Quantus tremor est futurus,
Quando judex est venturus,
Cuncta stricte discussurus!
¡Kyrie Eleison!
Ni la furia ni la ira borrará esto que siento,
Ni el amor más profundo se borra,
Hoy debo decirte adiós
Hoy debo cerrar el ciclo.
¡Kyrie Eleison!
Rex tremendae majestatis,
Qui salvandos salvas gratis,
Salva me, fons pietatis.
Un alma oscura como la mía no puede pedir la redención,
La redención,
Supuesto regalo del Cielo,
Es sólo para idiotas conformistas.
¡Kyrie Eleison!
Recordare, Jesu pie,
Quod sum causa tuae viae:
Ne me perdas illa die.
Quaerens me, sedisti lassus,
Redemisti Crucem passus:
Tantus labor non sit cassus.
Juste judex ultionis,
Donum fac remissionis
Ante diem rationis.
Soy el reo que no pide libertad.
Soy el culpable del crimen no cometido.
Soy el victimario de mi mismo,
El pecador inconverso.
Libera me, Domine, de morte aeterna, in die illa tremenda:
Quando caeli movendi sunt et terra.
Dum veneris judicare saeculum per ignem.
Tremens factus sum ego, et timeo, dum discussio venerit, atque ventura ira.
Quando caeli movendi sunt et terra.
Dies illa, dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara valde.
Dum veneris judicare saeculum per ignem.
Requiem aeternam dona eis, Domine: et lux perpetua luceat eis.
No quiero tu redención,
No me interesa tu perdón,
Pues valoro más libertad
Que tus absurdos juicios
Libertad para morir
Atado al amor
Atado al dolor.
¡Kyrie Eleison!
No quiero tu piedad...
In paradisum deducant te Angeli:
in tuo adventu suscipiant te Martyres,
et perducant te in civitatem sanctam Jerusalem.
Chorus Angelorum te suscipiat,
et cum Lazaro quondam paupere aeternam habeas requiem.
Que el viento se lleve tu recuerdo,
Que mis brazos dejen de esperarte,
Que mi boca ya no te anhele ni te busque
Que a esta boca se le olvida tu nombre
Que este amor deje de existir
Que este dolor cese
Réquiem para ti,
Réquiem para tu sonrisa,
Réquiem para tus cabellos perfectos,
Réquiem para el dolor.
¡Kyrie Eleison!
Acaba mi delirio. El tumulto apremia. Espero olvidarte, espero que ya dejes de doler.
Réquiem para el amor.



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